Consejos prácticos para no gritar a los hijos

Concreta tu objetivo: Puedes empezar proponiéndote, por ejemplo, una semana sin gritos. Si gritas, la cuenta comienza otra vez desde cero. Avanza progresivamente. Implícate y comprométete: es necesario dedicarle esfuerzo.

Mira desde sus ojos: Cuando trates con tu hijo, intenta mirarlos desde los ojos de un niño. Su mundo y el tuyo son completamente diferentes, pero eres tú quien debe acercarse a comprender la realidad desde su punto de vista. Esto supone mucho esfuerzo, porque requiere “desaprender” por un instante muchas de tus experiencias para poder sentir como siente un niño por primera vez, y así percibir la magnitud que el problema tiene para él. Os ahorraréis muchos gritos y discusiones si asumes esta diferencia tan natural y trabajas por reducirla.

Deja a un lado otros asuntos: Intenta limpiarte del resto de preocupaciones y emociones negativas cuando interactúes con tus hijos. Procura partir desde cero con ellos. Si no, el cúmulo de preocupaciones que cargas en tu espalda no te dejará responder proporcionalmente a lo que necesita tu hijo. Si ya empiezas nervioso, tienes muchas más probabilidades de acabar gritando que si te liberas de la negatividad antes de dirigirte a tu pequeño.

Cultiva tu paciencia: Hazlo en todas las ocasiones que puedas. Tienes muchas oportunidades: atascos, colas, el trabajo… Si aprendes a gestionar tus nervios en diversas situaciones, luego te será más fácil ante tu hijo. Con serenidad, los asuntos se resuelven mucho más fácilmente. (Te ayudará mucho practicar la meditación)

Practica el “tiempo fuera”: Cuando notes que vas a salirte de tus casillas, retírate. Vete a un sitio apartado, tú solo. Reflexiona, respira y relájate. Deja pasar el tiempo que haga falta, piensa en otra cosa o haz alguna actividad que ocupe tu atención, hasta que estés tranquilo. Ésta es una de las mejores estrategias para evitar una explosión de agresividad. Enséñale a tu hijo a hacer lo mismo cuando lo necesite.

Previene en lugar de curar: Detecta los momentos en los que más nervioso te pones para poder evitarlos. Por ejemplo, si sabes que por la mañana antes de llevar a tu hijo al colegio te pone de mal humor ir con prisas, procura levantarle más temprano. Así, habrá menos “tentaciones” de gritar.

Haz aquello que te haga sentir de buen humor: El estado de alegría y bienestar es incompatible con los gritos. Comparte momentos agradables y divertidos con tus hijos, por ejemplo, realizando algún deporte al aire libre. Os beneficiará a todos.

Transmite a tus hijos congruencia entre tus palabras y tus actos: Si quieres pedirle calma, enséñale cómo hacerlo. Recuerda que los hijos, en gran parte, son un reflejo de lo que ven en su familia. Aprenden lo que tú les quieras enseñar, pero no sólo con las palabras, sino más bien con los hechos.

Para más información:

http://www.elportaldelhombre.com/con-hijos/item/232-por-que-no-gritar-a-tus-hijos-ii-consejos-practicos-para-evitarlo#.U1C8-13X1GU.facebook

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